Factores coadyudantes del ronquido
El ronquido es común en adultos y siempre es indicativo de un aumento de la resistencia de la vía aérea superior y puede ser un signo de apnea obstructiva del sueño, SAHS. El ronquido puede también estar asociado con las condiciones morfológicas que estrechan las vías respiratorias superiores, como la obesidad, congestión nasal, anomalías craneofaciales, hipotiroidismo, acromegalia, y la hipertrofia adenoamigdalar.
Los mecanismos patogénicos del ronquido son complejos . Es un ruido respiratorio que acústicamente, se debe a la vibración de las paredes de la orofaringe, cuando la permeabilidad de la vía aérea superior se ve alterada por algunos de los numerosos factores que la regulan.
• Importacia de la respiración nasal. La respiración oral es una condición habitual que predispone al ronquido. El ronquido puede estar también relacionado con una desviación en el tabique nasal, un aumento del tamaño de los cornetes de la nariz, las amígdalas o el paladar, laringitis crónica, flaccidez en los músculos de la boca o la garganta o una obstrucción nasal pasajera. Cualquiera de estos factores, predispone a la reducción de la luz faríngea, disminuyendo la llegada del aire a los pulmones condicionando la vibración sonora que causa ronquidos.
• La obesidad es el factor más importante en los trastornos respiratorios del sueño. El sobrepeso afecta directamente al calibre de la VAS y por la comorbilidad metabólica y endocrina asociada a pacientes obesos.
• Factores posturales. El decúbito supino, aumenta la posibilidad de ronquido por el desplazamiento de las estructuras mandibulares a lugares más retrasados.
• La ingesta de alcohol y sedantes, se prestan al ronquido y el SAHS, por su incidencia depresora en el centro respiratorio.
• El tabaco actúa favoreciendo la presencia del ronquido por ser causa de inflamación y edema y subsidiariamente, causante del estrechamiento faríngeo.
• El sexo. Hay una preponderancia del ronquido mayor en los hombres que las mujeres. La razón de esta diferencia todavía no se ha de mostrado pero se baraja la posible influencia de las hormonas sexuales y factores antropométricos. Está comprobado que la progesterona (hormona típicamente femenina), facilita la ventilación y las roncopatías mejoran con la administración farmacológica de progesterona. El sexo femenino está hormonalmente protegido de la roncopatía, pero eso puede cambiar con la llegada de un embarazo debido al aumento de la segregación de una hormona, la progesterona, que lleva aparejado un incremento de la congestión nasal.
• Edad. El aumento de la prevalencia del ronquido con la edad ha sido demostrado en todos los estudios epidemiológicos. Un 20% de los adultos en edad media de la vida son roncadores, este porcentaje varía en estudios poblacionales atendiendo a subgrupos por franjas de edad, 10% varones y 5% mujeres a partir de los 30 años y 60% varones y 40% mujeres a partir de los 60 años. El factor edad es coadyuvante en el desarrollo de roncopatías.
En niños, la prevalencia es bastante alta pero menor que en adultos, pero con una condición más alarmante ya que los ronquidos pueden generar problemas de conducta y fallos cognitivos. En el XXI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, Jordi Coromina señaló que un 12% de los niños son roncadores. Además, estas apneas del sueño triplican el riesgo de padecer un trastorno de déficit de atención e hiperactividad y hay estudios que apuntan que los niños roncadores pueden perder hasta 11 puntos de su coeficiente intelectual y ver así afectado su rendimiento escolar por el cansancio y los trastornos de comportamiento que sufren.
En esta misma línea, según un informe del Hospital Central de la Universidad de Helsinki, publicado en Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, los niños roncadores son más proclives a tener otros problemas del sueño, como pesadillas, somniloquios, o dificultades para ir a la cama y tienen más síntomas de depresión y ansiedad, así como problemas de lenguaje y atención, que sus pares sin ronquidos.
Jesús García Urbano – “Roncopatía y Apnea Obstructiva – Soluciones a los problemas del sueño”
Tener Apnea de Sueño no está asociado a Hipertensión Arterial en la población general.
El estudio del Grupo Español del Sueño en población general contradice las investigaciones anteriores realizadas con pacientes de Apnea.
- A pesar de ello, el 30% de pacientes con Hipertensión tienen Apnea del Sueño y entre el 45% y el 68% de los sujetos con Apnea del Sueño tienen Hipertensión.
España, enero de 2012.- La prestigiosa publicación científica American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine ha publicado recientemente un estudio longitudinal (de seguimiento a largo plazo) sobre Apnea del Sueño e Hipertensión Arterial, que pone en entredicho la asociación entre ambas patologías que sugerían muchos estudios publicados hasta el momento. El estudio ha sido realizado por el Grupo Español de Sueño (GES), vinculado a la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, un grupo pionero y de reconocido prestigio internacional que publica habitualmente en las revistas científicas más reconocidas del mundo.
El interés por este estudio surge a raíz de los resultados de numerosos estudios transversales que analizaban en un momento dado la situación y características de pacientes con Apnea de Sueño o Hipertensión arterial. Ambas patologías tienen una alta prevalencia y a menudo aparecen de forma asociada en la población clínica independientemente de la edad o el peso de los pacientes. La Apnea, una obstrucción repetida de las vías respiratorias durante el sueño que provoca pequeños ahogos e impide la correcta oxigenación de la sangre, afecta entre el 15% y el 24% de hombres de mediana edad y entre el 9 y el 26% de las mujeres en el mismo rango de edad. Es una enfermedad que a menudo desemboca en problemas cardiovasculares e hipertensión arterial. Por su parte, la hipertensión arterial también es una enfermedad común, y se estima que el 26.4% de adultos tiene hipertensión.
En los estudios realizados se ha visto además que alrededor del 30% de pacientes con Hipertensión tiene Apnea del sueño, y entre el 45% y el 68% de los sujetos con Apnea del sueño tienen Hipertensión. Por eso, se ha deducido que podría existir una relación entre ambas dolencias y que la Apnea de Sueño puede ser causa de Hipertensión Arterial secundaria.
De hecho, varios estudios realizados por el GES y otros grupos en pacientes con sospecha de apnea del sueño, han demostrado que la apnea de sueño puede causar hipertensión arterial y que su tratamiento reduce las cifras de presión arterial. Sin embargo, la mayoría de estos estudios se han realizado en pacientes con sospecha de apnea del sueño y son pocos los datos sobre población general y, a menudo, no concluyentes. Esta apreciación es importante porque un paciente que acude a una unidad de sueño es diferente de un sujeto que está en su domicilio y que forma parte de un estudio (población general). Los pacientes han acudido motivados por algo que no va bien. Por eso es un hecho epidemiológico bien conocido que cualquier estudio realizado en pacientes (generalmente enfermos) siempre arroja resultados más evidentes que cuando se llevan a cabo en la población general (generalmente sanos). Por lo tanto, “esta asociación no tiene que ser necesariamente de causalidad en la población general y ahí surge la necesidad de realizar un estudio más amplio en el tiempo y con una muestra de pacientes de tipo general” explica la Dra. Irene Cano Pumarega miembro del GES y primera firmante del artículo.
En este sentido, el estudio longitudinal publicado ahora analiza un grupo importante de sujetos de la población general durante un periodo de siete años. Han participado 2.148 sujetos de entre 30 y 70 años, 1.050 hombres y 1.098 mujeres. Tras este tiempo, los investigadores identificaron una asociación significativa entre apnea del sueño e hipertensión arterial, pero esta significación desaparecía al controlar por variables de confusión como son la edad y la obesidad. El Dr. Joaquín Duran, corresponding author y director del proyecto, resumen los motivos de este resultado discrepante en que “se trata de población general y no de pacientes con Apnea del Sueño y con Hipertensión, como ocurría en los estudios de tipo transversal, y que el tiempo trascurrido en el estudio, a pesar de ser amplio, podría ser insuficiente para evidenciar el efecto de la apnea del sueño sobre la hipertensión”. De hecho, en las gráficas se observa una tendencia a demostrar esa asociación que podría aparecer con un seguimiento más prolongado. Además, la asociación existe en hombres para las formas más graves de hipertensión arterial. Por todo ello, los autores consideran importante realizar más estudios con grandes poblaciones y periodos largos de seguimiento para poder establecer con mayor precisión esta relación.
Noticia SEPAR
Mujeres con riesgo de muerte por causa cardiovascular
Las mujeres con apnea del sueño grave no tratadas tienen hasta 3,5 veces más riesgo de muerte por causas cardiovasculares que aquellas que no padecen esta patología del sueño, según los resultados del primer estudio realizado en mujeres que valora las consecuencias de la apnea del sueño y su tratamiento sobre la mortalidad cardiovascular, que ha estado dirigido además por el Hospital Universitario de Valme de Sevilla.
Este trabajo, publicado ya en revistas internacionales de impacto como la norteamericana ‘Annals of Internal Medicine’, ha contado con la participación de 1.116 mujeres y se ha llevado a cabo por la Unidad de Trastornos Respiratorios del Sueño del citado hospital sevillano y del Hospital General de Requena de Valencia.
Dicha investigación también revela que el establecimiento del tratamiento con presión positiva continua en la vía respiratoria superior, reduce el exceso de mortalidad.
La apnea obstructiva del sueño es una enfermedad que produce colapsos repetidos de la vía respiratoria superior, los cuales ocurren durante el sueño. Actualmente, se considera un problema de salud pública debido a su elevada prevalencia (en torno al 4% de la población la padece) y a sus consecuencias en diferentes ámbitos de la salud.
Así, está demostrado el importante deterioro que causa en la calidad de vida de los pacientes, ya que provoca somnolencia diurna excesiva, cansancio diurno, deterioro psico-intelectual, aumentando además el riesgo de accidentes de tráfico, entre otras consecuencias.
Paradójicamente, la práctica totalidad de los estudios desarrollados hasta el momento en esta área médica se han llevado a cabo de forma exclusiva o mayoritaria en la población masculina. Como resultado, hasta el día de hoy no existía evidencia científica sobre las consecuencias cardiovasculares de la apnea del sueño en mujeres.
SIETE AÑOS DE ESTUDIO
La investigación se ha realizado en los últimos siete años bajo la dirección del neumólogo del Hospital de Valme Francisco Campos-Rodríguez. Como punto de partida, en todos los casos se materializó un estudio de sueño diagnóstico para confirmar o descartar la patología. Posteriormente, los investigadores establecieron un grupo de control sin apnea del sueño y varios grupos de pacientes con la enfermedad, en función de la gravedad y el tratamiento recibido.
Las conclusiones obtenidas destacan el incremento de la mortalidad por causas cardiovasculares en aquellas mujeres diagnosticadas de apnea de sueño grave y de la idoneidad del tratamiento con presión positiva continua de las afectadas, porque reduce este exceso de mortalidad a niveles semejantes a los del grupo control sin enfermedad del sueño.
Fuente: EuropaPress
El sueño y la Calidad de Vida
El sueño reparador es sinónimo de calidad de vida, mejora de la salud y reducción drástica de la accidentalidad. Los trastornos derivados de la falta de calidad o cantidad de sueño suponen actualmente un problema epidemiológico global. En uno de los vértices de este problema, los trastornos respiratorios del sueño representan un reconocido problema de salud pública. Conscientes de la alta prevalencia de los TRS, fundamentalmente del síndrome de apnea-hipopnea durante el sueño (SAHS) en la sociedad actual, los últimos veinte años han estado marcados por un esfuerzo e interés prioritario de la comunidad médica, que ha invertido muchos recursos económicos y humanos en investigación y difusión de las consecuencias para la salud de estas patologías.
Como se desprende de incontables estudios, la apnea del sueño contribuye de manera significativa al deterioro de todos los dominios sobre la salud que conocemos como “calidad de vida”, que consiste en la sensación de bienestar que puede ser experimentada por las personas y que representa la suma de sensaciones subjetivas y personales del “sentirse bien”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “el completo estado de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o malestar”. Uno de los agentes voluntarios más favorecedores para alcanzar un estado de bienestar físico y mental es el sueño. La demostrada interrelación entre los mecanismos del sueño y el estado general de salud de los individuos está avalada por la numerosa investigación especializada.
Analizar esta interrelación objetiva entre la calidad de vida y calidad de sueño ha sido objeto de un nutrido número de publicaciones. Zeitlhofer y et al, examinaron la relación entre calidad del sueño y calidad de vida sobre un muestreo total de 1049 individuos mayores de 15 años. Los autores manejaron el Índice de calidad de sueño de Pittsburg (Pittsburg Sleep Quality Index, PSQI), un cuestionario que evalúa la calidad de sueño y sus alteraciones. Los resultados sobre el sueño se combinaron con el Índice de Calidad de Vida (Quality of LifenIndex, QLI) utilizado para evaluar genéricamente la calidad de vida.
Los resultados de este estudio indican que los sujetos con óptima calidad de sueño (sueño reparador) tienen una mejor calidad de vida que los que refieren dormir mal. Además, la calidad de vida era estimada como mala o muy mala por los malos dormidores y excelente por los sujetos con jornadas de sueño normales. Los autores consideraron evidencias suficientes para concluir que teniendo en cuenta la alta prevalencia de alteraciones del sueño y la estrecha relación entre calidad de vida y calidad de sueño se podía determinar que la calidad de sueño es un indicador de la calidad de vida.

Fuente: “Roncopatía y Apnea Obstructiva, soluciones a los problemas del sueño” Jesús García Urbano.
Apnea del Sueño y la Hipertensión Arterial
Son muchos los estudios que relacionan directamente la Apnea del Sueño con la Hipertensión arterial. Ambas patologías tienen una alta prevalencia y a menudo aparecen de forma asociada en la población clínica independientemente de la edad o el peso de los pacientes. La Apnea, una obstrucción repetida de las vías respiratorias durante el sueño que provoca pequeños ahogos e impide la correcta oxigenación de la sangre, afecta entre el 15% y el 24% de hombres de mediana edad y entre el 9 y el 26% de las mujeres en el mismo rango de edad. Es una enfermedad que a menudo desemboca en problemas cardiovasculares e hipertensión arterial. Por su parte, la hipertensión arterial también es una enfermedad común, y se estima que el 26.4% de adultos tiene hipertensión.
En los estudios realizados se ha visto además que alrededor del 30% de pacientes con Hipertensión tiene Apnea del sueño, y entre el 45% y el 68% de los sujetos con Apnea del sueño tienen Hipertensión. Por eso, se ha deducido que podría existir una relación entre ambas dolencias y que la Apnea de Sueño puede ser causa de Hipertensión Arterial secundaria.
De hecho, varios estudios realizados por el GES y otros grupos en pacientes con sospecha de apnea del sueño, han demostrado que la apnea de sueño puede causar hipertensión arterial y que su tratamiento reduce las cifras de presión arterial.
Sin embargo, la mayoría de estos estudios se han realizado en pacientes con sospecha de apnea del sueño y son pocos los datos sobre población general y, a menudo, no concluyentes. Por ello la prestigiosa publicación científica American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine ha publicado recientemente un estudio longitudinal (de seguimiento a largo plazo) sobre Apnea del Sueño e Hipertensión Arterial, que podría poner en entredicho la relación entre ambas patologías. Ya que según este último estudio, un paciente que acude a una unidad de sueño es diferente de un sujeto que está en su domicilio y que forma parte de un estudio.
En futuros estudios más amplios sobre la población general, se podrían concluir con nuevos resultados.
Fuente: intramed
El DAM, un dispositivo para dejar de roncar
Los dispositivos de avance mandibular (DAM) se utilizan en el tratamiento del ronquido y apnea del sueño. Es u n aparato simple pero de gran efectividad, fácil de usar y cómodo de transportar. No tiene contraindicaciones y su acción es reversible ya que no altera los tejidos que vuelven a la normalidad cuando no se usa.
Su acción es mecánica, ya que fija la mandíbula en una posición adelantada, fijando la lengua e impidiendo su caída hacia atrás, obstruyendo el paso del aire.
Los DAM actúan tanto en respiradores nasales como en bucales. Es un dispositivo ajustable para obtener el máximo confort y efectividad en cada momento. Sus efectos son debidos a que al adelantar la mandíbula lleva hacia delante toda la pared anterior de la faringe aumentando su área y permitiendo un mayor flujo y volumen de aire, por lo que mejora la función respiratoria. Mejora la oxigenación. Un adecuado volumen de aire en cada inspiración permite una adecuada oxigenación de la sangre. Mejora el nivel de sueño, consiguiendo un sueño de calidad y profundo y mejora su calidad de vida y la de su pareja.
La eficacia de estos dispositivos está contrastada por innumerables estudios científicos. Según el consenso nacional sobre el síndrome de apnea -hipopnea del sueño, existen suficientes avales en la literatura científica que demuestran su eficacia. Todos estos estudios documentan polisomnográficamente la validez del método.
Los DAM son muy eficaces en el tratamiento del ronquido, eliminándolo totalmente en más del 50% de casos y consiguiendo una reducción significativa en más del 90% de los pacientes, así como una mejora en la calidad del sueño. Los estudios publicados confirman que los aparatos intraorales de avance mandibular son también efectivos en tratamiento de la apnea obstructiva del sueño.
El Dentista especialista en medicina oral del sueño, debe seleccionar los casos, realizar el diseño y adaptación de los aparatos intraorales y llevar el control de los posibles efectos adversos mediante un seguimiento controlado.
Publicado por: Salud.ideal.es

El ruido molesto de los ronquidos cada noche, no sólo afecta e interrumpe el sueño de los que roncan, tambien a los demás miembros de la casa, que tienen que lidiar con el constante y desagradable ruido. La investigación no h
a tenido que ir demasiado lejos para descubrir que el ronquido en realidad, destruye matrimonios, contribuye a innumerables accidentes en el trabajo, el hogar o en el coche, y también puede contribuir a problemas de salud física y emocional. Muchos años de exposición al ruido del ronquido crónico duplica el riesgo para la salud física, para tener un ataque al corazón y otras enfermedades, derrames cerebrales, problemas de alta presión sanguínea, complicaciones de la diabetes y también hay problemas secundarios físicos y mentales que pueden ser causados por el ronquido.
Los ronquidos ponen a prueba y desajustan, todas las noches, el sistema nervioso de los que tienen que dormir al lado o en la misma casa, que la persona que ronca.
El ronquido es un trastorno del sueño que lleva a la presencia de otro trastorno, la privación del sueño. La falta de sueño puede causar inmediatos problemas de salud física y mental. La falta de sueño deteriora la vida cotidiana de la persona que ronca.
Alguien que tiene que vivir con una persona que ronca de manera crónica, sufre tambien de la privación del sueño. Para esposas y esposos que tienen que dormir en la misma habitación con su cónyuge que ronca, al final, tendrán que salir del dormitorio común, todas las noches, para poder dormir y descansar bien, lo cual es de vital importancia para su salud.
Se ha comprobado que la relación de pareja, normalmente se destruye con el tiempo. La habitación no solamente, no se comparte, sino que horroriza la posibilidad de tener que hacerlo. Desaparece la intimidad espontánea, provoca resentimiento hacia la persona que ronca, contribuyendo al deterioro de la relación.
La falta de sueño da hambre
La falta de sueño conlleva un aumento de todas las hormonas que incitan al apetito y provoca la ingesta precisamente de alimentos ricos en grasa y azúcares, lo que repercute en un incremento del peso corporal. Sin embargo, una sola hora de diferencia en la duración del sueño por sí sola es capaz de poner en marcha mecanismos que ayudan a mantener el peso, según explicaron los expertos con motivo del Día de la Persona Obesa, que se celebró el pasado 14 de diciembre.
Dormir al menos 8 horas diarias es una más de las actitudes que deben adoptarse para intentar conseguir y mantener un peso adecuado, aseguran los expertos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo).
Al parecer, esto es consecuencia de dos hormonas -leptima y la ghrelina- relacionadas con el apetito y que se modifican con las horas de sueño. “La leptina, que inhibe la sensación de hambre, y la ghrelina, que estimula el apetito”, explica el presidente de la SEEN, el doctor Javier Salvador. Así, a menor tiempo de sueño, las concentraciones de leptina disminuyen y aumentan las de ghrelina o, lo que es igual, cuanto menos dormimos más queremos comer.
“En la última década se ha puesto en evidencia la existencia de una estrecha correlación entre dormir pocas horas y un mayor riesgo de ser obeso. Es por ello que para prevenir el desarrollo de obesidad en nuestra sociedad, así como para intentar que las personas obesas pierdan peso, junto a los obligados cambios del estilo de vida (alimentación y ejercicio), es necesario dormir al menos 7 u 8 horas diarias”, añade.
En concreto, el coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la SEEN, el doctor Albert Lecube, desaconseja dormir menos de 7 horas, y afirma que se ha comprobado que aumentar las horas de sueño de 6 o menos hasta 7 u 8 horas durante un periodo de 6 años se acompaña de un menor aumento del índice de masa corporal y de una menor acumulación de grasa corporal.
Asimismo, destacan la estrecha relación entre las horas de sueño y la presencia de obesidad en niños. Se ha constatado que los niños obesos duermen menos que aquellos niños que tienen normopeso, explica el presidente de la Seedo, el profesor Felipe Casanueva. “En España, los niños duermen una media de menos de 8 horas al día, algo insuficiente y que, además, provoca otros hábitos perjudiciales con repercusión negativa en el incremento del peso corporal, como es no desayunar”, advierte Casanueva, quien hace hincapié en el gran problema que supone la obesidad infantil, “dado que un alto porcentaje de niños obesos mantiene este trastorno cuando son adultos”.
Actualmente, añade Lecube, “se considera que en los niños, dormir 5 o menos horas casi duplica el riesgo de ser un adulto obeso”. De hecho, existen estudios que apuntan que niños que más duermen durante sus primeros 11 años de vida tienen un menor riesgo de ser obesos en la edad adulta, independientemente del sexo, las horas que pasan viendo la televisión, la situación socioeconómica de los padres, o la actividad física que realicen.
En relación a los adultos, los expertos señalan que ocurre lo mismo. En gente mayor se ha observado que tanto el índice de masa corporal como el perímetro de cintura es significativamente mayor entre aquellos que duermen menos de cinco horas. En concreto, dormir menos se asocia con un aumento del perímetro de la cintura de 6,7 centímetros para los hombres y de 5,4 centímetros para las mujeres.
Junto a las horas de sueño, Casanueva añade que también es fundamental tener una buena calidad del sueño y advirtió que “en España se sufre una de las mayores contaminaciones lumínicas y de ruido del mundo, lo que también incide en el aumento del peso”. Por otra parte, recuerda que la relación entre sueño y obesidad es bidireccional, de forma que “la obesidad es el principal factor de riesgo para desarrollar alteraciones respiratorias y apneas durante el sueño y producir una mayor somnolencia diurna”. “En los niños, además esto supone un aumento del riesgo de hipertensión y cardiovascular”.
Asimismo, dormir poco se asocia también con un riesgo dos veces mayor de desarrollar una diabetes, así como con una mayor prevalencia de hipertensión arterial. Sin embargo, el principal factor de riesgo se asocia con la hipersomnia diurna y el mayor riesgo de accidentes.
En la actualidad, recuerdan desde la SEEN y la Seedo, el 23% de la población española de más de 18 años tiene obesidad, enfermedad que está presente en el 35% de los mayores de 65 años. Junto a la disminución de la calidad de vida que comporta, aumenta también el riesgo de presentar otras enfermedades graves como la diabetes mellitus tipo 2, la hipertensión arterial, el síndrome de apneas-hipoapneas del sueño y diversos tipos de neoplasias, como cáncer de colon.
“Se trata de un problema de salud pública de primer orden, que se asocia a una gran comorbilidad y coste sociosanitario. Favorece la aparición de muchas enfermedades, siendo éstas más frecuentes que en las personas con peso normal”, afirmó el presidente de la SEEN.
Los trastornos del sueño, comunes en policías norteamericanos
(Reuters) – Una encuesta de Estados Unidos y Canadá halló que el 40 por ciento de los agentes de policía tenían trastornos del sueño, incluyendo apnea de sueño e insomnio.
Los agentes que dieron positivo en esos desórdenes eran también más propensos a sufrir el síndrome del “profesional quemado”, depresión o trastornos de ansiedad. Durante los siguientes dos años, cometieron más errores administrativos e infracciones de seguridad y eran más propensos a quedarse dormidos al volante que los que dormían bien.
“En general tenemos esta actitud cultural de que el sueño es para los débiles”, dijo el doctor Michael Grandner, del Center for Sleep and Circadian Neurobiology de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia.
“Cuando estás en un entorno en el que las señales de debilidad son particularmente desmotivadoras, puede haber una presión social para no tratar los problemas del sueño o hacer caso omiso de ellos”, añadió Grandner, autor del artículo publicado junto con el nuevo estudio en el Journal of the American Medical Association.
Cuando, en particular, los agentes de policía sufren problemas de sueño, dijo, eso se convierte en un problema de salud y seguridad pública. “No solo se ven afectados las personas con trastornos del sueño”, dijo a Reuters Health Grandner. “Si ellos no están capacitados, tu está en riesgo”.
Los investigadores dicen que los departamentos de policía podrían hacer más para asegurar que los agentes con trastornos del sueño reciban el tratamiento adecuado, que incluiría máquinas del sueño, terapia o cambios en los turnos de trabajo.
Para el nuevo estudio, fueron encuestados cerca de 5.000 agentes de policía sobre problemas de sueño y otros temas de salud.
Los agentes tenían una media de edad de 38 a 39 años y la mayoría llevaban en la policía más de una década. Para ver el estudio completo: http://bit.ly/hwxtTL
El doctor Charles Czeisler del Brigham and Women’s Hospital en Boston y sus compañeros hallaron que el 40 por ciento de los agentes dieron positivo en al menos un trastorno del sueño.
El más común fue la apnea del sueño, que afectó a un tercio de los policías, seguido de un moderado o severo insomnio y un trastorno del cambio de turno, que consiste en la falta de sueño e insomnio asociado con trabajar en el turno de noche.
DEPRESIÓN, “PROFESIONAL QUEMADO”, ANSIEDAD
Los agentes con trastornos del sueño tenían más del doble de posibilidades que los que dormían bien de sufrir depresión, cansancio emocional o síndrome del “profesional quemado” y ansiedad en las primeras encuestas.
En cuestionarios de seguimiento enviados durante los siguientes dos años, los agentes con trastornos de sueño eran también un 40 al 60 por ciento más propensos a cometer serios errores administrativos, a dormirse al volante o cometer errores o violaciones a la seguridad debido a la fatiga durante el trabajo.
Los agentes con falta de sueño registraron más quejas de los ciudadanos y mostraron más a menudo ira descontrolada hacia sospechosos o ciudadanos.
“Tienes personas que están faltas de sueño, lo que significa que su capacidad para tomar buenas decisiones, responder eficazmente, conducir bien vehículos de emergencia… está deteriorada”, dijo Bryan Vila, profesor de justicia penal que estudia el sueño y el rendimiento de los policías en la Universidad del Estado de Washington en Spokane pero que no participó en el estudio.
La apnea del sueño y disfunción erectil
En la reunión anual del 2011 de la American Urological Association en Washington, DC antes, se realizó un estudio de 870 hombres con una edad promedio de 47,3 años. Exámenes de salud reveló que un 63% de los hombres tenían apnea del sueño. Después de ajustar por la edad y otras condiciones de salud (como diabetes, obesidad y tabaquismo), los investigadores encontraron que los hombres con disfunción eréctil eran más del doble de probabilidades de sufrir apnea del sueño que los que no la padecen. Mientras más grave es la disfunción eréctil, mayor será la probabilidad de tener apnea del sueño. La mayoría de las personas con apnea del sueño no saben que tienen el trastorno, que pueden causar disfunción eréctil u otros efectos de salud.
Caracterizado por un fuerte e irregular ronquido, la apnea se caracteriza por varios ceses de respiración en al menos diez segundos durante el sueño. En una noche, docenas de eventos pueden ocurrir. Con la interrupción de la respiración, breves despertares se producen. La persona pasa de una etapa de sueño más profundo a uno más ligero y menos refrescante. Además de ser naturalmente más cansados y aletargados, aquellos que tienen el trastorno terminan con más probabilidades de desarrollar no sólo la disfunción eréctil, sino enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades. La impotencia es sólo un elemento más en este paquete.
De acuerdo con Monica Andersen, profesor de la Unifesp (Universidad Federal de São Paulo, Brasil) e investigador del Instituto del Sueño, la relación entre la apnea del sueño y la disfunción eréctil es evidente, pero los factores específicos no se entienden bien. “Como un fenómeno hemodinámica [conectado a la circulación de la sangre en los vasos sanguíneos] la erección depende de la integridad de los tejidos, así como los factores psicológicos. Cualquier cambio en estos componentes, más alterado por la apnea del sueño, puede conducir a la disfunción eréctil”, dice.
Además, hay estudios que enlazan que la impotencia sexual reduce los niveles de hormonas masculinas causadas por la apnea del sueño. Esta reducción del nivel de la testosterona puede ser debido a la edad, el exceso de peso, junto a otros factores como la hipoxia [índices más bajos de oxígeno en sangre arterial o los tejidos] y la fragmentación del sueño.
Los investigadores también han observado que las personas con apnea del sueño suelen tener otros factores de riesgo – como la obesidad, la hipertensión y la diabetes – que pueden causar disfunción eréctil, en realidad la combinación de muchos factores.
Diagnosticar y tratar la apnea del sueño es fundamental para manejar exitosamente la salud de una persona por lo que si usted está experimentando día somnolencia veces, ronquidos o crees que puedes tener apnea del sueño, busca a un profesional y hazte un estudio. Podría cambiar tu vida, y, potencialmente, te salvará.
Bienestar comienza con una buena noche de sueño.




